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Calle 13 Visita Escuela Elemental De Música Y Danza Paulita Concepción

Calle 13
El grupo puertorriqueño Calle 13 sabía que compartiría con los estudiantes de la Escuela Elemental de Música y Danza Paulita Concepción, en El Cerro.

René Pérez (Residente) y Eduardo Cabra (Visitante) conocían también que una de las mejores cartas de presentación del pueblo cubano es su talento musical. Pero, cuando bajaron de una guagua ayer, lunes, a las 3:00 de la tarde, cualquier idea que tenían en su mente sobre este encuentro se disipó, porque lo que recibirían sería una vivencia inigualable.

Inmediatamente los estudiantes sintieron la presencia de los hermanos y los músicos de la banda, estalló una gritería: “Calle 13, Calle 13”, mientras como música de fondo se escuchaba la popular canción del grupo Atrévete-te-te. El asombro de los artistas era evidente, pero la calurosa bienvenida apenas iniciaba.

Los músicos entraron a la institución educativa por el medio de dos filas de niños y niñas con flores. Ya adentro, en el patio interior al aire libre, saludaron a alrededor de 200 niños, que coreaban el nombre de la agrupación. Había alumnos en el patio y la segunda planta de la escuela, que puede compararse con un rectángulo sin una de sus cuatro partes. También había gente en los techos de las casas aledañas que, seguramente, querían comprobar con sus propios ojos la presencia de los músicos.

Después de pasada la euforia, inició el banquete musical a cargo de una nueva generación de músicos cubanos, que sólo cursa los grados elementales. El mambo, el chachachá, el danzón, la rumba y otros ritmos representativos aderezaron el evento artístico, que mantuvo casi sin pestañear a la agrupación.

Una banda de niños y niñas les regaló una pieza tropical que fusionaba temas de autotres puertorriqueños como Oye cómo va, de Tito Puente, y Cumbanchero, de Rafael Hernández. Después de que René marcara el ritmo con sus manos y Eduardo con sus pies, sus oídos se deleitaron con las interpretaciones de otro grupo de violinistas.

Seguramente con la piel erizada ante el talento de los pequeños, siguieron disfrutando de un grupo de baile cuya habilidad es sacarles música a las chancletas de madera con sus fuertes pisadas.

Como era el momento de los estudiantes, otro grupo de percusionistas continuó la oferta con el bailable tema Mambo No. 5, de Dámaso Pérez, y El manisero de Moisés Simón. El festín de talento lo siguieron cuatro bailarines y una banda de músicos, que enseñó con cuánta soltura y gracia se bailan y se disfrutan el danzón y el chachachá.

Si Residente, Visitante y los músicos querían guardar ese instante en el baúl de los recuerdos, las caras de los alumnos eran indescriptibles, porque no podían ocultar su felicidad de demostrar lo mejor de sí ante sus ídolos.

“No me esperaba eso. Sabía que iría a una escuela, pero no sabía que iba a ser así, tan cálido, con tanto cariño, con tanto amor, humildad, todo a la misma vez. Esto fue una lección de música para nosotros y mucha gente. Digo que, cada vez que tocaban, se iban derritiendo las estatuas esas que pusieron en el Capitolio de los presidentes. Lo que tiraron fue demasiado de pesao”, expresó con emoción Residente, quien junto a su grupo ofrecerá un concierto gratuito hoy, martes, en la Tribuna Antiimperialista José Martí en el malecón de la capital, La Habana.

“Me impresionó con el ánimo que tocaban. No sólo lo bien que tocaban, es algo adicional, como invisible, aunque lo percibí. Era un aura, una energía que es invisible. Eso estaba alrededor de cada músico y chamaquito. No se puede describir con palabras, porque no hay definición para esa emoción”, agregó el artista, quien además compartió con un grupo de músicos contemporáneos en la Casa de las Américas.

La fiesta estudiantil culminó con más de 100 niños bailando, sin ninguna coreografía, sólo con los movimientos que les provocaba la buena música.

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